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El anillo, es quizá uno de los signos de fidelidad más antiguos. En casi todas las tumbas de la antigüedad pre cristiana se han encontrado anillos. Los novios romanos usaron anillos. También, lo hicieron los cristianos de los siglos tres y cuatro, colocando en ellos símbolos propios a su religión. A principios, del siglo VII, los obispos germánicos usaban anillos como signo de ministerio y de su especial vinculación con la Iglesia. El uso de anillos, se generalizó en los siglos IX y X. Religiosos y religiosas usaron anillos.
Uno de los mayores conflictos de la Iglesia medieval ocurrió en torno a esta pregunta: ¿quién estaba autorizado para entregar al nuevo obispo su anillo y su báculo? Los emperadores querían hacerlo para demostrar su poderío: la temporal y la espiritual. San Gregorio VII, el férreo y profético monje Hildebrando rechazó estas atribuciones y murió en el exilio.
En la Actualidad
¿Tu universidad o colegio te ha entregado un anillo al final de tus estudios o carrera?; Seas hombre o mujer, el anillo te da la posición de los caballeros de antaño; Usándolo, estás afirmando ante la sociedad que crees y luchas por los mismos ideales que la institución a la que perteneces.
Al entregarte el anillo te dicen: "Creemos en tu capacidad para llevar adelante nuestros esfuerzos e ideales, no nos defraudes y pórtalo con orgullo ante todos".
Hay una gran variedad de anillos, no importa de qué material estén hecho, todos tienen el mismo significado; tu compromiso, tu esfuerzo y lealtad hacia tu profesión.
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