Cuando un Regalo no le Gusta
Lunes, 18 Agosto 
1. Cambiarlo. Hoy en día en la mayor parte de los establecimientos, es posible cambiar los artículos. Claro está que hay regalos que no se cambian como unas flores, unos bombones o una buena botella de vino, entre otros.
2. Guardarlo. Es una de las mejores opciones. Salvo que su vida social sea muy intensa y tenga que tener un verdadero almacén para poder guardar todos estos regalos que va recibiendo.
3. Regalarlo. Es una opción bastante extendida, sobre todo en regalos de boda. Regalar una de las cuberterías que le regalaron en su boda, o esa vajilla que no le gusta, o una de esas múltiples figuras que le “cayeron” en su boda. Estos regalos tienen un incoveniente. Si no controla con acierto a quien se lo regala puede acabar en casa de un amigo común, e incluso, por circunstancias diversas, en manos de la propia persona que lo regaló. Mucho cuidado con esta opción.
4. Donarlo. Una buena opción cuando son regalos que no le gustan, no le van a ser útiles y que son de personas que rara vez, por no decir jamás van a pisar su casa. Muchas instituciones benéficas pueden sacarle un buen partido a este tipo de regalos (tómbolas, sorteos, etc. para recolectar fondos, por ejemplo).
No debemos olvidar que la persona que hace un regalo también debe ser comprensiva, y debe entender que puede ser que el regalo no guste y el destinatario opte por cambiarlo o tenerlo recogido. No debe enfadarse por ello o tomarlo a mal.
